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Bioplástico obtenido de la piel del tomate como recubrimiento interior de latas (bebidas y conservas)

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  • Un grupo de investigadores han logrado sintetizar las propiedades físicas y químicas de este material natural y han conseguido optimizar el proceso de adhesión a la celulosa, mejorando de esta forma su capacidad envolvente.
  • Se abre la puerta así a la posibilidad de que este film biodegradable sustituya a los componentes químicos que actualmente revisten el interior de las latas y sea aplicado igualmente en envases del sector cosmético, ya que, una vez consumidos, podrían desintegrarse fácilmente.
  • El bioplástico sintético obtenido a partir de los desechos del tomate es idéntico al natural en un 90%.

Cerceda, a 5 de marzo de 2018.- Un grupo de investigadores del Departamento de Mejora Vegetal del Instituto de Hortifruticultura Subtropical y Mediterránea de la Universidad de Málaga, del Centro Superior de Investigaciones Científicas, del Instituto “Ciencias Materiales de Sevilla” y del Instituto Italiano de Tecnología han aplicado un bioplástico obtenido a partir de la piel del tomate para recubrir el interior de productos no perecederos, como es el caso de las latas de bebidas y de conservas.

Lograron así sintetizar las propiedades físicas y químicas de este material natural, cuyo principal compuesto es un poliéster denominado cutina y que se encuentra en la cutícula vegetal de los frutos, los tallos y las plantas, es decir, en la epidermis o zona más externa. También han conseguido optimizar su proceso de adhesión a la celulosa, mejorando de esta forma su capacidad envolvente. Se abre la puerta así a la posibilidad de que este film biodegradable sustituya a los componentes químicos que actualmente revisten el interior de las latas y que sea aplicado igualmente en envases del sector cosmético, ya que, una vez consumidos, podrían desintegrarse fácilmente.

Cabe recordar que la mayoría de los envases de aluminio contienen por dentro una capa aislante conformada por componentes químicos para proteger el producto del exterior y el objetivo del estudio es fabricar este plástico sintético en laboratorio e igualar sus características naturales, pudiendo destacar su permeabilidad del agua, así como su capacidad para retenerla e impedir la entrada y salida de gases, además de su viscosidad y elasticidad, cualidad que permite su adaptación a la superficie. Se trata igualmente de un plástico inerte, es decir, no responde ante reacciones químicas, inocuo y, muy importante, biodegradable.

El bioplástico sintético fabricado por los investigadores a partir de los desechos del tomate es idéntico al natural en un 90%.

Fuente: Fundación Descubre

Saludos, Departamento de Comunicación

5 Mar 2018

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