- Un nuevo informe, publicado por la OMM y el Observatorio Europeo Copernicus, señala que el continente batió en 2025 sus récords de olas de calor marina y de superficie quemada por incendios
- Estas condiciones climáticas tuvieron importantes repercusiones en el agua, océanos y biodiversidad
- Entre las buenas noticias, se destaca que las energías renovables representaron, por tercer año consecutivo, una cuota superior a la de los combustibles fósiles en la generación de electricidad
Cerceda, 13 de mayo de 2026.- Si hay un continente que debe luchar contra el cambio climático más rápido que otros, ese es Europa. Incendios récord, sequías, olas de calor intensas, etc, están transformando el territorio europeo, que se calienta dos veces más rápido que la media mundial. Así lo puso de relieve un nuevo informe, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Observatorio Europeo Copernicus, en el que se señala que, entre los episodios más destacados del pasado año, se encuentra una ola de calor excepcional de tres semanas en Fennoscandia, justo debajo del círculo polar ártico. En esta parte del norte, compuesta por Finlandia, Suecia y Noruega, las temperaturas alcanzaron casi los 35°C en julio, según mediciones realizadas en Noruega.
Gran parte de Europa también experimentó más días con al menos un "fuerte" estrés térmico que la media. El sur y el este de España, por ejemplo, registraron hasta 50 días más de lo normal con temperaturas "sentidas" superiores a 32°C. Consecuencia de estas olas de calor esel retroceso de la nieve, habiendo sufrido los glaciares una pérdida neta de masa en 2025.
Paralelamente, Europa en su conjunto contabilizó menos días de frío intenso y las condiciones térmicas mínimas se mantuvieron por encima de lo normal durante la mayor parte del año.
En marzo de 2025, la superficie nevada en Europa fue inferior a la media en aproximadamente 1,32 millones de kilómetros cuadrados (31%), lo que equivale a la superficie combinada de Francia, Italia, Alemania, Suiza y Austria. Se trata de la tercera extensión de nieve más baja desde que comenzaron los registros en 1983.
Estas condiciones climáticas también tuvieron repercusiones en el agua, siendo el pasado año uno de los tres más secos en términos de humedad del suelo desde 1992.
Igualmente, el 86% de las regiones oceánicas experimentaron al menos un día de episodio de calor "fuerte", viéndose también afectadas las praderas submarinas del Mediterráneo, que actúan como barreras marinas naturales y son sensibles a las altas temperaturas. Por su parte, los incendios, alimentados por las sequías y las temperaturas abrasadoras, quemaron más de un millón de hectáreas, una superficie superior a la de Chipre.
Entre las buenas noticias se destaca que las energías renovables representaron, por tercer año consecutivo, una cuota superior a la de los combustibles fósiles en la generación de electricidad, con un 46,4% de la producción.
Fuente: ONU