- En 2024, los hogares generaron 69 kilos de desperdicio alimentario por persona, lo que representa el 53% del total medido por habitante.
- La Oficina Europea de Estadística destaca que el volumen generado en los hogares es casi el doble del correspondiente a los sectores de producción primaria y fabricación de alimentos y bebidas considerados conjuntamente
Cerceda, 6 de octubre de 2026.- Según estimaciones de Eurostat, la Unión Europea generó en 2024 alrededor de 58 millones de toneladas de desperdicio alimentario, equivalentes a unos 129 kilos por habitante. Los hogares concentran el mayor volumen, con 31 millones de toneladas y una participación del 54% del total. Las estimaciones excluyen las pérdidas de alimentos que no han sido cosechados o que no han sido autorizados para su comercialización por motivos de seguridad.
Por sectores, después de los hogares, la industria de transformación y fabricación de alimentos fue la que generó un mayor volumen de desperdicio, con más de 11 millones de toneladas de materia fresca, equivalentes al 20% del total.
El resto del desperdicio alimentario correspondió a la producción primaria, la restauración y los servicios de alimentación, y el comercio minorista y otras actividades de distribución alimentaria.
En 2024, los hogares generaron 69 kilos de desperdicio alimentario por persona, lo que representa el 53% del total medido por habitante.
La producción primaria generó alrededor de 10 kilos por habitante, mientras que la fabricación de productos alimentarios y bebidas alcanzó los 25 kilos. En conjunto, ambos sectores representaron el 27% del desperdicio alimentario generado por habitante.
Por su parte, los restaurantes y servicios de alimentación produjeron unos 15 kilos por persona, mientras que el comercio minorista y otras actividades de distribución generaron aproximadamente 10 kilos por habitante.
Eurostat destaca que el volumen generado en los hogares es casi el doble del correspondiente a los sectores de producción primaria y fabricación de alimentos y bebidas considerados conjuntamente.
La prevención, el primer eslabón
La medición del desperdicio alimentario constituye, según Eurostat, una herramienta para desarrollar estrategias de prevención y reducir los recursos empleados a lo largo de toda la cadena alimentaria.
La disminución del desperdicio puede contribuir a aminorar los costes para agricultores, empresas y consumidores, así como el impacto ambiental asociado a la producción, el transporte, la transformación y el consumo de alimentos.
La prevención del desperdicio alimentario forma parte de las prioridades del Plan de Acción de Economía Circular de la Unión Europea, que plantea avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles.
En este marco, la Comisión Europea creó en 2016 la Plataforma de la UE sobre Pérdidas y Desperdicio de Alimentos, integrada por diferentes agentes, para apoyar el desarrollo de medidas destinadas a la prevención. Entre sus trabajos se incluyen las directrices europeas para facilitar las donaciones de alimentos y el uso en la alimentación animal, en el caso de aquellos productos que ya no están destinados al consumo humano.
Fuente: Eurostat