- Así lo concluye tras una nueva evaluación del VIII Programa de Acción en Materia de Medio Ambiente (PAM), en la que analizó un conjunto de 28 indicadores, no mostrando ninguno de ellos mejoría en las perspectivas
- El aumento de los riesgos climáticos, la lentitud de las transiciones en los sistemas de producción y consumo, y el debilitamiento de las condiciones propicias, ponen de relieve la urgente necesidad de una implementación de políticas más sólida, mejor financiada y más rápida
Cerceda, 7 de enero de 2026.- El pasado mes de diciembre, la AEMA publicó la evaluación del progreso hacia los objetivos establecidos en el VIII Programa de Acción en Materia de Medio Ambiente (PAM), que establece el marco para la política ambiental de la UE hasta 2030, concluyendo que, si bien continúa reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorando la calidad del aire y aumentando la proporción de empleo verde y economía verde, es probable que la mayoría de los objetivos ambientales para 2030 sigan sin alcanzarse.
Esta tercera evaluación anual contempló el análisis de un conjunto de 28 indicadores principales en áreas tales como la mitigación y adaptación al cambio climático, la economía circular regenerativa, la contaminación cero y un medio ambiente libre de tóxicos, la biodiversidad y los ecosistemas, y las presiones ambientales y climáticas relacionadas con la producción y el consumo de la UE, pero ninguno de ellos mostró una mejoría en las perspectivas. De hecho, y n comparación con el año pasado, éstas han empeorado en tres indicadores, lo que refleja el estancamiento del gasto ambiental, la continua disminución de los impuestos ambientales y el aumento de las pérdidas relacionadas con el clima debido a la mayor frecuencia de los fenómenos extremos.
Progreso desigual en los objetivos
Más allá de los descensos específicos, el cuadro de indicadores de 2025 muestra un panorama desigual del progreso en todos ellos: la mitigación del cambio climático avanza, aunque la eliminación de tierras por uso del suelo sigue retrasada. Los esfuerzos de adaptación son insuficientes ante el aumento de los riesgos climáticos. El progreso hacia una economía circular es lento, y el uso de materiales y los residuos siguen aumentando. Es probable que todos los objetivos de biodiversidad estén retrasados. La presión de la producción y el consumo de la UE sigue siendo alta, ya que el uso de energía, la demanda de materiales y los cambios clave en materia de sostenibilidad no avanzan con la suficiente rapidez. El debilitamiento de las condiciones propicias obstaculiza aún más el progreso.
El informe señala que muchas iniciativas políticas importantes se han adoptado recientemente y que su impacto tardará en materializarse. Por lo tanto, las tendencias actuales reflejan, tanto las deficiencias en la implementación como la creciente presión del cambio climático y ambiental.
El documento concluye que el cumplimiento de los objetivos para 2030 requerirá una implementación mucho más rápida y con mejores recursos de la legislación vigente. Si bien la UE ha reforzado significativamente su marco político en los últimos años, el pleno efecto de estas medidas aún no se ha llevado a la práctica y el plazo se está acortando rápidamente.
Fuente e imagen: AEMA