- El 80% de los europeos asegura haber padecido al menos un problema grave derivado del cambio climático en el último lustro
- El estudio, basado en una exhaustiva consulta a más de 27.000 ciudadanos de los 27 Estados miembros, dibuja un mapa de vulnerabilidad en el que el calor extremo constituye el elemento más relevante
- Asimismo, la investigación revela que la capacidad de protección está íntimamente ligada al nivel de ingresos
Cerceda, 5 de mayo de 2026.-La crisis climática se está convirtiendo en una realidad cotidiana que golpea a cuatro de cada cinco europeos. Según el reciente informe «Sobrecalentado y poco preparado», elaborado de forma conjunta por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y la Fundación Eurofound, el 80% de los europeos asegura haber padecido al menos un problema grave derivado del cambio climático en el último lustro.
El estudio, basado en una exhaustiva consulta a más de 27.000 ciudadanos de los 27 Estados miembros, dibuja un mapa de vulnerabilidad en el que el calor extremo constituye el elemento más relevante.
Los datos son contundentes: casi la mitad de los encuestados sufrió temperaturas excesivas en su vivienda o lugar de trabajo, mientras que más del 60% percibió un calor sofocante en sus barrios. Sin embargo, la brecha entre la amenaza y la respuesta es alarmante, pues, tal y como advierte Ivailo Kalfin, director ejecutivo de Eurofound, “El cambio climático afecta a la vida de la gran mayoría, pero solo una cuarta parte cuenta con los instrumentos adecuados para afrontarlo”
Protección insuficiente
La investigación revela que la capacidad de protección está íntimamente ligada al nivel de ingresos. Mientras que la preocupación por incendios forestales y temperaturas extremas crece, especialmente entre jóvenes, mujeres y habitantes del sur de Europa, la preparación doméstica es deficitaria. Uno de cada cinco europeos carece de cualquier medida de protección básica, ya sea aislamiento, sistemas de ventilación o seguros específicos.
Un 38% de los ciudadanos admite que no puede permitirse mantener su hogar fresco durante los meses estivales, una cifra que se dispara hasta el 66% en familias con dificultades económicas. Los grupos más expuestos, como inquilinos y personas con salud precaria, son precisamente quienes menos recursos tienen para adaptar sus viviendas.
El informe concluye que, si bien la preocupación social es elevada, la infraestructura privada y pública aún no está a la altura de la magnitud y frecuencia de los fenómenos extremos que ya están transformando la vida en el continente.
Fuente: Ambientum