- Muchos de estos materiales mantienen sus propiedades fisicoquímicas durante el reciclaje, permitiendo reincorporarlos en la fabricación de productos similares a los originales
- Reciclar tan solo 10 latas de aluminio, evita la emisión de 1,5 kg de CO₂ equivalente, mientras que reciclar cobre consume entre un 70 y un 95 % menos energía que la minería primaria, al tiempo que reduce la huella de carbono a 0,3-0,5 kg CO₂ equivalente
- Actualmente, solo se recicla el 1 % de las tierras raras utilizadas en componentes electrónicos
Cerceda, 12 de enero de 2026.- El acceso a materias primas ha sido históricamente un factor clave en el desarrollo de civilizaciones y sigue marcando la geopolítica actual. De ahí que la implantación de una verdadera economía circular de los metales se posicione como un eje estratégico prioritario en el siglo XXI, ya que muchos de estos materiales mantienen sus propiedades fisicoquímicas durante el reciclaje, permitiendo reincorporarlos en la fabricación de productos similares a los originales.
De hecho, reciclar una tonelada de aluminio reduce drásticamente el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero. Tan solo con el reciclaje de 10 latas de aluminio, se evita la emisión de 1,5 kg de CO₂ equivalente. Desde el punto de vista económico, la venta de aluminio reciclado puede generar márgenes de beneficio de 3 a 5 veces superiores a los de la producción primaria.
Por su parte, reciclar cobre consume entre un 70 y un 95 % menos energía que la minería primaria y reduce la huella de carbono a 0,3-0,5 kg CO₂ equivalente, frente a 4-5 kg en la extracción convencional. En el hogar, la chatarra de cobre se encuentra en cables, tuberías y electrodomésticos, y su recuperación es sencilla mediante centros de reciclaje.
Asimismo, los 17 elementos conocidos como tierras raras, esenciales en los sectores industrial, médico y de defensa, presentan un desafío particular. China concentra el 37 % de las reservas mundiales y, actualmente, solo se recicla el 1 % de las tierras raras utilizadas en componentes electrónicos, lo que evidencia la necesidad de innovar en reutilización y recuperación tras el fin de vida de los productos. Continuar con la minería masiva genera impactos ambientales significativos y riesgos geopolíticos.
Por todo ello, se hace necesario conocer la composición de los productos que utilizamos y fomentar su reciclaje, reparación y reutilización para cerrar el ciclo de los metales. La economía circular no solo reduce la presión sobre los recursos naturales y la contaminación, sino que también fortalece la seguridad industrial y geopolítica, garantizando un suministro estable de materiales estratégicos para la industria moderna.
Fuente: Gestores de Residuos