- No obstante, el organismo europeo advierte que el impacto de estas tecnologías dependerá en gran medida del marco regulatorio y de las decisiones políticas que acompañen su despliegue
Cerceda, 12 de mayo de 2026.- La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) considera que el desarrollo de la inteligencia artificial y la digitalización será determinante para el futuro de la transición ecológica europea.
Según dos nuevos informes publicados por el organismo, estas tecnologías pueden contribuir a reducir impactos ambientales y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos, aunque también implican riesgos relevantes relacionados con el aumento del consumo energético, hídrico y de materias primas.
Los análisis, titulados Navigating Europe’s twin transition — opportunities and challenges of digitalisation in the green transition y Artificial intelligence and sustainable consumption in Europe, examinan cómo la expansión de la IA y las tecnologías digitales están transformando la economía europea y condicionando los objetivos climáticos y de sostenibilidad de la UE.
La AEMA sostiene que la digitalización puede aportar beneficios medibles cuando se alinea con objetivos ambientales concretos. Entre ellos, destaca la mejora de la recopilación y análisis de datos ambientales, la optimización de procesos industriales, el desarrollo de sistemas energéticos y de transporte más inteligentes, así como herramientas capaces de orientar decisiones de consumo y contratación hacia opciones con menor huella de carbono y mayor eficiencia en el uso de recursos.
Uno de los informes subraya que la inteligencia artificial puede desempeñar un papel relevante en los mercados de consumo mediante la mejora de la información disponible sobre productos y servicios, con la particularidad de que estas herramientas también pueden favorecer procesos de contratación pública y privada más sostenibles y optimizar cadenas de suministro y logística para reducir el uso de recursos.
Los riesgos
No obstante, el organismo europeo advierte de que el impacto de estas tecnologías dependerá en gran medida del marco regulatorio y de las decisiones políticas que acompañen su despliegue. Sin una dirección clara, la expansión de la IA y la digitalización podría incrementar la demanda de energía y materiales, reforzar modelos económicos intensivos en recursos y agravar desigualdades sociales y dependencias estratégicas.
Los informes alertan también del rápido crecimiento de los centros de datos, cuya expansión está elevando la demanda de energía, agua y materias primas críticas en Europa. La AEMA señala que el conjunto formado por centros de datos, redes y dispositivos digitales genera una huella ambiental creciente que difícilmente podrá compensarse únicamente mediante avances en eficiencia tecnológica.
El organismo sitúa estas conclusiones en un contexto marcado por la competencia geopolítica, la incertidumbre económica y las dependencias tecnológicas internacionales. En este escenario, la inteligencia artificial y la digitalización son consideradas elementos clave para la competitividad y la autonomía estratégica europea.
La AEMA insiste en que será necesario reforzar la alineación entre las políticas digitales, las medidas relacionadas con el consumo y los objetivos ambientales para garantizar que la transformación digital contribuya realmente a la neutralidad climática, la eficiencia de recursos y la resiliencia a largo plazo.
Fuente: AEMA