- El impulso de la UE hacia una bioeconomía más fuerte está cobrando protagonismo a medida que distintos proyectos financiados por el programa LIFE muestran el potencial comercial de las innovaciones de base biológica
Cerceda, 13 de enero de 2026.-La bioeconomía abarca las actividades que ofrecen soluciones sostenibles utilizando recursos biológicos para generar valor añadido. Actualmente, genera en la UE hasta 2,7 billones de euros y emplea a 17,1 millones de personas. Sin embargo, gran parte de su potencial permanece sin explotar. La Comisión Europea estima que, con el apoyo adecuado, la bioeconomía podría crecer un 18% por año.
El objetivo de la recién publicada Estrategia de Bioeconomía de la UE es ser el catalizador que haga realidad este crecimiento potencial al permitir la innovación necesaria para mercados nuevos y existentes, los cuales requieren materiales de base biológica y soluciones tecnológicas probadas.
Varios proyectos financiados por LIFE ya están poniendo en práctica estos objetivos, convirtiendo la biomasa infrautilizada y los subproductos industriales en materiales, energía y servicios valiosos.
Un ejemplo es el proyecto GR4SS, que se centra en una biomasa a menudo ignorada: la hierba cortada en los bordes de las carreteras. En lugar de desecharse, estos recortes se recogen y se introducen en digestores anaeróbicos para producir biometano verde, fibras de digestato y materiales sustitutos del suelo. El proyecto neerlandés ha demostrado que esta biomasa no utilizada puede convertirse en una alternativa a los combustibles fósiles, a la vez que genera nuevas fuentes de ingresos en las zonas rurales.
De manera similar, en España, ZEBRA-LIFE está convirtiendo un subproducto industrial poco conocido en un potencial negocio verde. Mediante la extracción de compuestos bioaromáticos del licor negro, el proyecto produce antioxidantes renovables y aditivos para filtros UV. Los productos resultantes pueden igualar o incluso superar el rendimiento de los aditivos sintéticos convencionales, convirtiéndolos en una alternativa sostenible para varios sectores, incluidos los cosméticos, el caucho, los combustibles, los lubricantes y los polímeros. Demuestra así cómo los residuos industriales pueden aportar cadenas de valor circulares.
Por su parte, MySOIL ilustra otra forma en que la bioeconomía genera valor mediante la restauración de entornos dañados. En Francia, Italia y España, este proyecto LIFE utiliza la biorremediación fúngica para remediar suelos contaminados con hidrocarburos totales de petróleo (HTP), un amplio grupo de contaminantes derivados del petróleo procedentes de combustibles y actividades industriales, y puede eliminar hasta el 90 % de los HTP para que la tierra vuelva a ser utilizable.
Juntos, ZEBRA-LIFE, GR4SS y MySOIL demuestran cómo la innovación de base biológica puede convertir recursos desatendidos y tierras degradadas en oportunidades de negocio viables. Sus datos reales sobre rendimiento, costes e impacto ambiental también refuerzan la necesidad de ampliar estas soluciones, contribuyendo así al crecimiento de la bioeconomía europea.
Fuente e imagen: Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente