- La falta de previsión en la cadena de suministro y los fallos en la gestión de inventarios agravan un problema que ya equivale al 33% de los ingresos del retail alimentario
Cerceda, 16 de abril de 2026.- Según un informe publicado por Avery Dennison, empresa de ciencia de materiales y soluciones de identificación digital presente en más de 50 países, el desperdicio alimentario seguirá generando un fuerte impacto económico este año, con un coste global estimado de 540.000 millones de dólares (unos 460.000 millones de euros) a lo largo de la cadena de suministro, desde el procesamiento hasta el punto de venta.
El estudio, basado en una investigación con 3.500 minoristas y responsables de la cadena de suministro a nivel global, señala que este coste representa, de media, el 33% de los ingresos totales en el sector minorista alimentario, evidenciando la magnitud de un problema que continúa erosionando los márgenes empresariales.
Factores
Uno de los principales factores identificados es la falta de previsión en la cadena de suministro. El 61% de los responsables del sector reconoce no tener una visión completa de dónde se produce el desperdicio, lo que dificulta la adopción de medidas eficaces. Además, el transporte se mantiene como uno de los principales puntos ciegos, con un 56% de las empresas que admite desconocer el volumen de pérdidas durante esta fase.
El informe también identifica las categorías más problemáticas. La carne encabeza la lista, señalada por el 50% de los encuestados, seguida de frutas y verduras (45%) y productos de panadería (28%).
Asimismo, el 51% de los líderes empresariales del sector apunta a la gestión de inventarios y el sobrestock como factores clave en la generación de residuos, lo que pone de relieve la necesidad de mejorar la visibilidad a nivel de producto, la previsión de la demanda y la gestión en tiempo real de la vida útil.
Si las tendencias actuales se mantienen, el coste acumulado del desperdicio alimentario entre 2025 y 2030 podría alcanzar los 3,4 billones de dólares, mientras el objetivo de Naciones Unidas es reducir a la mitad el desperdicio global para ese año.
El informe también destaca que el problema se intensifica en periodos de alta demanda, como la temporada navideña. Más de dos tercios de las empresas (67%) prevén que el desperdicio de carne reduzca sus márgenes durante estas fechas, mientras que el 69% considera que su gestión se ha convertido en una preocupación operativa creciente.
En este contexto, parámetros como la inflación, la volatilidad económica y los cambios en la demanda del consumidor agravan la situación. El 74% de los minoristas afirma que la inflación dificulta la previsión de la demanda de carne fresca, y el 73% detecta un aumento en la preferencia por porciones más pequeñas o alternativas.
El informe concluye que abordar el desperdicio alimentario requiere una combinación de innovación tecnológica, mayor visibilidad en la cadena de suministro y colaboración entre actores. Según los datos recogidos, el 73% de los responsables empresariales considera que la reducción del desperdicio no solo es una cuestión de sostenibilidad, sino también una oportunidad de crecimiento y eficiencia para el sector.
Fuente: Residuos Profesional