- La medida, prevista en el Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, obliga a las grandes empresas a priorizar la venta, donación o preparación para la reutilización de los productos textiles no vendidos y busca reducir el desperdicio de recursos
- Subraya que la destrucción de productos nuevos supone la pérdida de materias primas, agua, energía y trabajo empleados en su fabricación, además de generar emisiones de gases de efecto invernadero que pueden evitarse
Cerceda, 20 de julio de 2026.- La prohibición de destruir ropa, accesorios textiles y calzado nuevos no vendidos entró en vigor ayer, 19 de julio ,en la Unión Europea para las grandes empresas. La medida forma parte del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR) y constituye una de las primeras actuaciones concretas derivadas de esta normativa, con el objetivo de mantener los productos en uso durante más tiempo y avanzar hacia un modelo de economía circular.
A partir de ahora, las empresas deberán priorizar la comercialización de los excedentes, ya sea mediante descuentos o mercados alternativos, su donación a entidades sociales o su preparación para la reutilización, mediante operaciones como la reparación, el reacondicionamiento o la remanufactura.
La Comisión Europea subraya que la destrucción de productos nuevos supone la pérdida de materias primas, agua, energía y trabajo empleados en su fabricación, además de generar emisiones de gases de efecto invernadero que pueden evitarse.
Destrucción solo en casos excepcionales
La normativa contempla únicamente un número limitado de excepciones en las que podrá autorizarse la destrucción de estos productos. Entre ellas figuran los artículos dañados o inseguros, los productos falsificados o que vulneren derechos de propiedad intelectual, así como aquellos que hayan sido rechazados por organizaciones benéficas o programas de donación.
En estos supuestos, las empresas deberán justificar documentalmente el motivo de la destrucción, por ejemplo mediante informes o resultados de ensayos, y publicar un informe anual sobre los productos descartados. Además, cualquier eliminación deberá respetar la jerarquía de gestión de residuos, priorizando el reciclaje frente a otras opciones de tratamiento.
Supervisión del cumplimiento de la norma
Las autoridades nacionales serán las encargadas de supervisar el cumplimiento de la normativa y podrán imponer sanciones en caso de incumplimiento. Las empresas deberán conservar la documentación durante cinco años para facilitar las inspecciones.
Con el fin de reducir la carga administrativa, los requisitos de información utilizarán los códigos ya empleados en los sistemas aduaneros y logísticos. Las microempresas y pequeñas empresas quedan exentas de estas obligaciones, mientras que las empresas medianas dispondrán de un periodo transitorio y deberán cumplir la prohibición a partir de 2030.
El Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles, en vigor desde 2024, establece un marco común para que los productos comercializados en la Unión Europea sean más duraderos, reparables, reciclables y eficientes en el uso de los recursos.
El sector textil ha sido el primero en quedar sujeto a esta prohibición debido al impacto ambiental asociado a los actuales modelos de producción y consumo. Según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), entre el 4 % y el 9 % de todos los productos textiles introducidos en el mercado europeo se destruyen antes de ser utilizados, lo que representa entre 264.000 y 594.000 toneladas de textiles cada año.
Fuente: Comisión Europea