- En el marco del nuevo Reglamento (UE) 2025/40, pasan a ser consideradas envases, si bien los otros circuitos existentes para su gestión siguen siendo una alternativa válida y complementaria
- El reciclaje de las cápsulas permite recuperar elementos valiosos como el aluminio y el plástico, convirtiendo los posos de café en compost
- En respuesta a las crecientes exigencias ambientales y normativas, muchas empresas están desarrollando cápsulas de café sostenibles con materiales biodegradables o compostables, y otras apuestan por diseños reutilizables
Cerceda, 3 de septiembre de 2026.- Desde el pasado 12 de agosto, y en el marco del Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR), las cápsulas monodosis de café, presentes en una buena parte de los hogares, pasan a ser consideradas envases, por lo que su destino, una vez convertidas en residuos, debe ser el contenedor amarillo. No obstante, esto no elimina los otros circuitos, que siguen siendo una alternativa válida y complementaria. Es el caso de los puntos de recogida específicos que organizan voluntariamente los fabricantes y marcas, disponibles en tiendas, puntos de venta y algunos supermercados, así como los puntos limpios municipales.
Hasta el momento las cápsulas no se consideraban legalmente envases debido a su condición de indivisibles (el envase y el producto no se pueden separar sin romperlas), pero el nuevo reglamento zanja este debate y establece que si el producto no puede comercializarse ni consumirse sin ese recipiente, se trata de un envase.
Este cambio normativo obliga a los fabricantes a asumir nuevas responsabilidades: financiar la recogida, facilitar sistemas de retorno y avanzar hacia diseños realmente reciclables.
Proceso de reciclaje
El reciclaje de cápsulas de café permite recuperar materiales valiosos como el aluminio y el plástico. La clave está en realizar una separación adecuada de los materiales, ya sea en casa o en los puntos de recogida específicos,
El primer paso es recoger las cápsulas, desde el contenedor amarillo o desde los puntos de recogida específicos, y llevarlas a los centros de reciclado correspondientes. Allí se separan los restos de café de las cápsulas. El aluminio se funde para darle una segunda vida (es 100% reciclable), convirtiéndose de nuevo en cápsulas u otros objetos como bolígrafos o relojes. Y el plástico se tritura para producir granza, pequeñas piezas que se usan para fabricar nuevos envases u objetos.
Por su parte, los posos de café se destinan a compost, un abono natural de gran calidad para el suelo.
Cápsulas de café sostenibles
En respuesta a las crecientes exigencias ambientales, y ahora también normativas, muchas empresas están desarrollando cápsulas de café sostenibles con materiales biodegradables o compostables, como el bioplástico o fibras vegetales. Otras marcas apuestan por diseños reutilizables, que permiten rellenar la cápsula con el propio café molido y reducir aún más el residuo.
Fuente: Ecoembes