- Un análisis probabilístico del ciclo de vida del plástico identifica las principales fuentes de liberación y mejora la precisión en la evaluación de la contaminación
Cerceda, 14 de abril de 2026.-La contaminación por plásticos continúa siendo uno de los principales retos ambientales del siglo XXI, aunque nuevos estudios apuntan a que las emisiones reales al medio ambiente podrían ser menores de lo estimado en países con sistemas avanzados de gestión de residuos.
La investigación se basa en un análisis probabilístico de flujo de materiales (PMFA), que permite evaluar las emisiones de siete polímeros principales —PET, PP, LDPE, HDPE, PVC, PS y EPS— en todas las etapas del ciclo de vida.
Utilizando datos de Suiza en 2022 como caso de estudio, el modelo refleja el comportamiento de un sistema europeo con alta concienciación ambiental y gestión eficiente de residuos, lo que lo convierte en referencia potencial para otras regiones de la UE.
A diferencia de modelos anteriores, este enfoque incorpora 245 vías de emisión y tiene en cuenta factores como nuevas regulaciones, reciclaje y aportaciones de expertos del sector.
Las emisiones se clasifican en directas —como la liberación de fibras textiles o la pérdida de pellets en la fabricación— e indirectas, como el abandono de residuos o la escorrentía.
Los resultados muestran que más del 95% de las emisiones se concentran en el suelo, mientras que menos del 5% alcanzan aguas superficiales, con diferencias según entornos residenciales, agrícolas o viarios.
El análisis identifica que los macroplásticos representan el 82% de las emisiones, principalmente asociados a procesos postconsumo, abandono de envases, materiales de construcción y productos de automoción, mientras que los microplásticos (18%) proceden en gran medida de textiles —incluidos agrotextiles y geotextiles— así como de procesos industriales.
Entre los materiales, el PET y el PP destacan como los principales contribuyentes, impulsados por su uso en envases y textiles sintéticos.
En el caso de Suiza, factores como una infraestructura robusta de gestión de residuos, altas tasas de incineración y la prohibición de aplicar lodos de depuradora en suelos contribuyen a reducir significativamente las fugas de plástico al medio ambiente.
No obstante, el estudio reconoce limitaciones, como la exclusión del desgaste de neumáticos —una fuente relevante de microplásticos— o la ausencia de algunas fuentes específicas en el contexto suizo.
Los resultados ponen de relieve que la contaminación por microplásticos está fuertemente vinculada a actividades relacionadas con los textiles, como el lavado, secado y uso de prendas, mientras que los envases son la principal fuente de macroplásticos.
Fuente: Comisión Europea